De la apatía al entusiasmo

por Sri Sri Ravi Shankar

Captura de pantalla 2019-10-15 a las 19.55.08

¿Te has preguntado alguna vez por qué algunos miembros de un equipo son negativos y están desmotivados mientras otros miembros del mismo equipo están llenos de entusiasmo? Con la misma atmósfera, unos se bloquean y otros se estimulan. ¿Cómo explicar la diferencia?

Controla tu energía
Cuando la energía vital de una persona (prana) está alta, se manifiestan los aspectos positivos de la vida tales como amor, alegría, entusiasmo, paz, vitalidad, etc. Cuando la energía decae, esta misma persona puede mostrar apatía, irritabilidad, intranquilidad, depresión e incluso tendencias suicidas. Los antiguos rishis lograron dominar la intrincada ciencia relacionada con la energía vital y desvelaron algunas técnicas para elevar esta energía y mejorar nuestra calidad de vida.

Estaciones de energía
Nuestro cuerpo posee una red de 109 centros de energía o chakras, 7 de ellos son de primordial importancia. Albergan 72.000 canales a través de los cuales fluye la energía vital. La interacción de estos canales constituye un fascinante objeto de estudio. Experimentamos diferentes emociones o sensaciones según la energía atraviesa diferentes chakras. Cuando la energía fluye hacia arriba aparecen los aspectos positivos, si es hacia abajo, los negativos.

  1. La estación base
    El más inferior de los siete chakras, llamado Muladhara, se encuentra en la base de la espina dorsal. Cuando la energía se activa aquí, experimentamos entusiasmo por la vida; si se encuentra inactivo o aletargado predominará la inercia y la apatía.
  2. Creación o procreación
    Cuando la energía se encuentra en el segundo chakra, Swadishthana, situado detrás de los genitales, se desencadena la actividad creativa o el impulso sexual. Cuando se cede al deseo sexual la creatividad se resiente, y cuando se está absorbido en actividades creativas, la lascivia desaparece. El segundo chakra es la estación de la creación o la procreación, dependiendo de la dirección que siga la energía.
  3. Codicia o generosidad
    Manipura, el tercer chakra, se encuentra en la región del ombligo. En este chakra, la misma energía puede activar cuatro emociones distintas: Si
    la energía sube, sentiremos generosidad y alegria; al bajar, se transformarán en celos y codicia. Cuando alguien está celoso, nota cierta sensación en la zona del estómago. A la generosidad se la representa con una gran barriga, por ejemplo, Santa Claus. A la alegría también se la representa con una gran barriga como la que tiene Ganesha o el Buda que ríe.
  4. Cosas del corazón
    El chakra Anahata se encuentra a la altura del corazón y aquí la energía se manifiesta como amor, odio o miedo.
    Al experimentar una de estas emociones, percibimos una sensación en la zona del corazón. Cuando nos sobreviene una de las tres, las otras dos permanecen en segundo plano. Cuando predomina el amor, no hay miedo ni odio. Si es el odio el que toma la delantera, el amor y el miedo estarán aletargados. Cuando una persona está llena de odio no siente miedo ni amor.
  5. Ahogado en la pena o el agradecimiento
    La siguiente región de energía se sitúa en la zona de la garganta. Cuando la energía se encuentra en el chakra Vishuddi, experimentamos gratitud o pena. Nos ahogamos al sentir pena y también al sentir agradecimiento.
  6. El tercer ojo
    Cuando la conciencia se dirige hacia el centro de la frente, el chakra Ajna, se manifiestan o bien la cólera o bien un estado de alerta. El sexto chakra es el ámbito del conocimiento y la percepción. En este mismo punto se asienta la ira, el enfado. Esta zona también es conocida como el tercer ojo místico.
  7. En la parte más alta
    Cuando la conciencia se dirige a la parte alta de la cabeza, al chakra Sahasrara, experimentamos dicha. Aquí no aparece otra cosa. Sólo dicha. No hay dualidad, ni conflicto ni separación. Percibimos que todo es una unidad de la que formamos parte. Nos sentimos dichosos aunque no sabemos cual es el motivo.

 

Esto es lo que sucede cuando la energía asciende. Veamos que ocurre a la inversa. Cuando no hay dicha, la energía tiende a descender y experimentamos ira, enfado. De la ira se pasa al odio y la aversión. Y de aqui al temor, que al crecer, nos lleva a los celos y la envidia, que, a su vez, derivan en lascivia, agitación y obsesión. La lascivia y la obsesión nos sumergen en una trampa de inercia y negatividad. Todo esto acontece cuando la energía desciende. Los ascensos y descensos del flujo de energía están ocurriendo natural y espontáneamente todo el tiempo. El objetivo es canalizarlo para que ascienda. El yoga, la meditación, los pranayamas, el Sudarshan Kriya y otras técnicas de respiración facilitan el ascenso de una manera natural y efectiva.

Una advertencia
La energía deberá ser canalizada de una manera natural y sin esfuerzo. He visto a muchas personas tratando de hacerlo por la fuerza y acaban perdiendo el equilibrio de sus vidas.
Una súbita ráfaga de energía nos puede volver locos y crear muchas complicaciones. Y al contrario, cuando la energía asciende naturalmente y por medio de las técnicas adecuadas nos transporta del letargo a la dicha.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s